Todos los años tratamos de comenzar el nuevo curso con
buen humor, cosa que no nos resulta difícil, puesto que volvemos relajados después
del periodo de vacaciones de verano. Esta vez os traigo el texto de un maestro
de maestros en cuestiones literarias como es Julio Cortázar, en
el que nos relata de forma detallada como se sube una escalera, expresado de tal
modo, que parece explicado como si se tratase de un sistema de elevación propio
de otro planeta, cultura, país desconocido, o de otra época lejana, de la cual
ya no se tiene noticia.
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se
pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo,
y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una
nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada
hasta alturas sumamente variables.…
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Julio Cortázar |
En este relato corto, Cortázar huye de la simbología que atribuye a la escalera las cualidades de conexión con un mundo superior de conocimientos ocultos para quien no transita por ella, utilizado por diferentes culturas antiguas en la construcción de las pirámides escalonadas. En cambio se sumerge en un juego creativo con el lenguaje, que le sirve para narrar de diferentes formas el ascenso por una escalera.
Con esta entrada, os invito a acercaros al universo
intelectual de uno de los grandes literatos de lengua castellana. Al que le dé
algo de pereza puede escucharlo de boca del autor en el siguiente enlace:
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se
pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo,
y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una
nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada
hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en
una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se
está en posesión momentánea de un peldaño o escalón.
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Julio Cortázar |
Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado
resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse
de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que
los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y
respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por
levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre
en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón.
Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar
llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada
pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la
altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo
cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los
primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación
necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la
explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el
pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir
alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se
sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio,
del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Se nota que quedó satisfecho con el texto
anterior, porque se animó a escribir el siguiente, que trata cómo subir una
escalera al revés, comenzando con un guiño al Quijote de Cervantes. Para los perezosos de la lectura, os dejo un enlace para
que podáis disfrutar de la narración realizada por el propio autor, con un
fondo musical de jazz, música que le gustaba mucho. Si cerráis los
ojos, no os costará mucho imaginar a Cortázar subiendo una escalera al revés, para experimentar las dificultades antes de escribirlas sobre el papel.
Por otra parte, uno de los artistas gráficos con un punto de vista muy personal sobre las escaleras es el holandés M.C. Escher, del cual hemos elegido varias litografías sobre escaleras para ilustrar esta entrada.
Instrucciones para subir una
escalera al revés
En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se
explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que
no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás.
Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin
excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de
espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan
insólito proceso.
Hágase la prueba con cualquier escalera exterior.
Vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de
vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que, si bien forma parte
del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo
ensancha.
Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado
en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la
escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio, bastará subirla
de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín,
salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la
Turca, estalle en los álamos del cementerio y, con un poco de suerte, llegue
hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita
de tercer grado.
¿Y el cielo? ¿Y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto,
bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo.
A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso
alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí
había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor,
una novela, había que subir hacia atrás.
Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse.
Hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y
otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a
desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente
del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los
álamos del cementerio.
Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.
Para finalizar, dejaros el último relato, esta vez
en forma de narración, que es el que más me gusta de ésta serie de textos
cortos por su profundidad, titulado Instrucciones para dar cuerda a un reloj.
Para saber más:
En este enlace podéis ver una representación
gráfica del texto de Cortázar simultáneamente a la lectura del texto:
En este otro enlace se puede ver una representación
teatralizada por alumnos de un instituto: